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LA LEPTOSPIROSIS

Una revisión

M.V. Antonio Duplat

Recientemente asistimos a una conferencia, en la cual el Dr. Víctor Bermúdez, eminente patólogo venezolano, nos planteaba la necesidad de tomar medidas efectivas para detener el flagelo de la leptospirosis, causante de pérdidas de embriones, abortos y algo que se está considerando desde algunos años para acá, la infertilidad y la transmisión sexual de esta enfermedad.


Teníamos como un hecho, que la leptospirosis producía abortos en el tercio final de la gestación (lo más corriente) claro que no todos los abortos son producidos por leptospira, pero en el caso de ella, también observamos fallas reproductivas como infertilidad (vacas repetidoras), partos no reportados en vacas reportadas como preñadas y en el peor de los casos, tormentas de abortos, que causan la pérdida del 30 % o más de los productos.
Otra razón muy importante para estar prevenidos contra ésta enfermedad, es su capacidad para afectar al humano, lo que se conoce como zoonosis, produciendo enfermedad grave que puede conducir hasta la muerte del individuo.

 

Llamamos leptospirosis a la enfermedad que afecta al hombre y a casi todas las especies domésticas y silvestres, causada por la infección de una bacteria del género Leptospira, que son espiroquetas, es decir de forma “atornillada”, de tirabuzón, flexibles, no fáciles de observar en el microscopio normal (óptico) y que tienden a teñirse con sales de plata, pero se les considera gram negativas, es decir que se colorearán de azul con la técnica de Gram. La mayoría de las Leptospiras que producen enfermedad patógenas, pertenecen a la especie interrogans, que recibió este nombre al ser observadas y parecer un signo de interrogación (?). En la actualidad, se ha asumido la clasificación genética, lo que ha logrado una mejor individualización de los múltiples y diferentes serovares que existen de Leptospira y ha permitido estudiar y comprender mejor estas complejas espiroquetas.


Modo de acción (Patogénesis)

Las Leptospiras son extremadamente infecciosas, es decir, que tienen una gran capacidad de entrar exitosamente en el organismo a través de las mucosas o por heridas en la piel o reblandecimiento de ésta por el agua, una vez que penetra, ocurre una invasión por multiplicación o leptospiremia, momento en cual se presenta un período febril; las bacterias se unen a las células que revisten los tejidos (epiteliales) gracias a una proteína especial de adhesión, aún cuando se les consigue abundantemente de manera extracelular a nivel del riñón e hígado. La importancia de esa adhesión es que produce la liberación de sustancias por las propias células del organismo, que son tóxicas, como la liberación de linfoquinas por parte de los monocitos (un tipo de glóbulo blanco de defensa) que deterioran las células endoteliales, lo que a su vez se traduce en hemorragias típicas de la coagulación intravascular diseminada (CID) característica de la leptospirosis aguda. La actividad endotóxica que produce leptospira se debe principalmente a los lipooligosacáridos (LOS) de la pared bacteriana, considerados un factor de la capacidad de producir daño intenso (virulencia) además de ser responsables de la resistencia de leptospira frente al suero normal.

Lo que está claramente establecido es que la patogenia (capacidad de producir daño) y la virulencia (la intensidad de ese daño) van a depender del serovar de leptospira y si este serovar está o no adaptado al hospedador, por ejemplo, la Leptospira icterohaemorragiae está perfectamente adaptada a los roedores, es asintomática en esa especie, pero es causante de una grave enfermedad en los humanos, la Enfermedad de Well que puede llegar a ser mortal, debido a que no está adaptada al hombre.

Defensa y contaminación

Una vez que la leptospira ha invadido los tejidos reproduciéndose activamente, el organismo comienza a producir anticuerpos específicos que van eliminando las Leptospiras libres en la sangre y en la mayoría de los órganos, pero, la leptospira tiene la capacidad de esconderse en ciertas estructuras, como los túbulos contorneados del riñón, y tracto genital (la fosa del clítoris y en los oviductos) en las hembras, donde es menos efectiva la actividad humoral (la acción de los anticuerpos) y de donde puede ser excretada para producir contaminación (riñón) o contagio (órganos reproductivos).

Si las condiciones son favorables, las Leptospiras excretadas con la orina, pueden sobrevivir largo tiempo en el medio ambiente, como alta humedad relativa, pH de neutro a alcalino, temperaturas entre 28 a 30 º C y suelos inundados o con una alta humedad, siendo capaces de producir una nueva generación entre 6 y 16 horas, lo que explicaría el incremento de los casos en épocas lluviosas.

Diagnóstico

Puede hacerse un diagnóstico presuntivo, de acuerdo a las manifestaciones clínicas en el caso de las leptospirosis donde el serovar causante no es adaptado al hospedador (NAH), presentándose coloración amarillenta de las mucosas y la piel (ictericia), neumonía, hemoglobinuria, anorexia, signos nerviosos, incoordinación, cambios de conducta, afecciones oculares y diarrea; en el caso de las adaptadas al hospedador (AH), que raramente cursan con alguna sintomatología, sospecharemos de leptospira, cuando tengamos brotes de abortos, principalmente en las novillas, generalmente después del segundo tercio de gestación y puede igualmente haber mastitis con la característica de ubre flácida y leche sanguinolenta en los cuatro cuartos. Es el caso de Leptospira hardjo tipo hardjo-bovis.
Estos síntomas, al igual que el aborto, NO son exclusivos de leptospirosis, y su presencia no debe llevarnos a descartar otros agentes tan importantes y frecuentes en nuestro medio como los hematozoarios o parásitos de la sangre, por ello, es necesario recurrir a otros medios para confirmar el diagnóstico, lo ideal, es el aislamiento, mediante el uso de diuréticos tipo furosemida y medios especiales para su conservación, sin embargo esto no es tan sencillo, por lo que se recurre a las pruebas serológicas, las cuales deben hacerse de manera estratégica. En este punto es bueno recurrir a los técnicos, a su Médico Veterinario, para que en conjunto se tracen las estrategias y controlar o eliminar este flagelo.

El hecho de obtener resultados “positivos” con títulos de anticuerpos iguales o superiores a 1/100 en uno o mas serovares de leptospira, no necesariamente nos aclara el panorama, títulos de 1/100 o 1/200 pudieran indicar infección pero debe evaluarse toda la historia, si son animales vacunados, cual biológico se utilizó, cuánto tiempo tienen de vacunados, que historial existe en la finca, episodios recientes, tipo de serovares detectados en la prueba, grupo de animales afectados y otros aspectos que deben ser evaluados.

Tradicionalmente, hemos considerado para la toma de muestras, cuando se desea conocer la condición sanitaria de un rebaño, el 10 % de los animales, sin embargo, cuando se trata de leptospira, debemos tomar en cuenta otros parámetros; como generalmente las vacas en la medida que transcurra su vida útil va formando anticuerpos y resistencia a la mayoría de las enfermedades, es en las novillas donde se presentan los problemas, pero no debemos dejar por fuera las vacas de primer parto, las pluríparas, mautas y especialmente a los toros, ¿Cuántas muestras tomar de cada grupo? La respuesta nos la sugiere un trabajo de 1992 de la Asociación Británica de veterinarios de Vacunos (British Cattle Veterinary Association) tomado del Boletín del Departamento Técnico Pfizer Salud Animal, por considerarlo de utilidad para establecer un mejor diagnóstico serológico.

Según esta tabla de la Asociación Británica, se debe tomar el número más cercano al del rebaño, por ejemplo, pongamos un rebaño hipotético que esté formado por 250 reses, repartidas en 126 vacas de más de un parto (pluríparas), 32 vacas de primer parto, 7 toros, 37 novillas y 48 entre mautes, mautas y becerros. Aquí se divide cada grupo entre el número total del rebaño y se multiplica por el factor (número de muestras) para obtener los animales a “muestrear” de cada categoría, 126 vacas entre 250 reses multiplicado por 28 (número más cercano) y obtendremos 14,11 es decir 14 vacas para tomar la muestra y así sucesivamente, 4 vacas de primer parto, 4 novillas, 1 toro (evaluar) 5 mautas para un total de 28 animales. El estado inmunológico de las mautas es muy interesante, así como las novillas y en el caso de los toros, por el potencial de transmisión a través de la monta, sería ideal revisarlos a todos. La prueba que se realiza es la microaglutinación (MAT).

Tratamiento y control

Si hemos diagnosticado la presencia de Leptospirosis, conociendo el comportamiento de la leptospira, el medio ambiente y las características del hospedador (ganado) podemos tomar medidas que disminuirán la incidencia y las pérdidas de becerros, tenemos medidas preventivas, siempre mas económicas y en caso necesario, un tratamiento. Antes de hablar de estos aspectos, es interesante mencionar algunos datos sobre la inmunidad, en el año 1975 Huhn y colaboradores establecieron la existencia de inmunidad 12 meses posteriores a la vacunación con el serovar Leptospira Pomona y que a pesar de no mantener títulos de anticuerpos significativos posterior a una vacunación con bacterinas de leptospira, provee anticuerpos específicos (inmunoglobulinas contra leptospira). Ese mismo año, Triparthy y colaboradores demostraron la presencia de inmunoglobulinas específicas capaces de inhibir el crecimiento de Leptospira hardjo, en vacas vacunadas. En Australia, trabajando con novillas lecheras, Allen y colaboradores (1982) demostraron la inhibición de la leptospiruria (excreción de Leptospiras por la orina) al ser expuestas a infección natural de Leptospira hardjo, luego de la vacunación contra este serovar. En 1985, los investigadores Thiermann y Handsaker, midieron los títulos de anticuerpos luego de la infección experimental por vía endovenosa y conjuntival, en becerros de 8 meses, demostrando que la infección en la mucosa conjuntiva, más parecida a la natural, proveyeron títulos de anticuerpos de mayor duración en comparación a la vía endovenosa. Leonard y colaboradores en 1993, detectaron títulos de anticuerpos (IgG) contra leptospira con la técnica de inmuno ensayo enzimático (ELISA) a partir de los 14 días post-infección con picos entre 2 y 3 semanas, igualmente se detectó IgG e IgA en la orina de los animales infectados entre las semanas 8 y 12, coincidiendo con la disminución de la leptospiruria. Todos estos ensayos demuestran la antigenicidad (capacidad de producir una respuesta inmunológica en el organismo) de la pared de leptospira, por lo que el uso de vacunas queda plenamente justificado, es decir, que producirán protección contra leptospira.

Tratamiento

Las Leptospiras in vitro (en el laboratorio) son sensibles a varios antibióticos como Penicilina, Tetraciclina y Estreptomicina, los más comúnmente usados, sin embargo, en el campo los dos antibióticos más utilizados son la penicilina y especialmente, la Dihidroestreptomicina (DHS). Gerritsen y colaboradores en 1994, demostraron la eficacia de la DHS para detener la excreción por la orina de leptospira serovar hardjo, subtipo hardjo-bovis, una semana después del tratamiento. En este punto, es bueno señalar, que la preparación “mezclado en casa” de este antibiótico, no reúne las condiciones adecuadas para la administración parenteral del producto, no contempla el pH, porcentaje de actividad del principio activo y otras consideraciones que garanticen inocuidad para el animal y efectividad contra el agente infeccioso.

Prevención

Indudablemente que todo el esfuerzo debe estar dirigido a evitar la presencia de este flagelo en nuestros rebaños, evitar su entrada o controlarla inmediatamente y para ello afortunadamente contamos con las vacunas y otras medidas que enumeramos a continuación:

1- Evitar la contaminación del rebaño, con el uso de tanquillas para abrevaderos, siempre preferibles a lagunas y aguas estancadas que deben ser resguardadas con cercas.
2- Control de reservorios como ovejas, cabras, roedores y perros en lo posible. Aislamiento y tratamiento o eliminación de animales enfermos.
3- Restricción de entrada de animales portadores a la finca mediante pruebas y tratamientos.
4- Tratamiento con antibióticos en caso de ser necesario (costoso)
5- La vacunación de TODO el rebaño con bacterinas comerciales o preparadas con los serovares presentes en la finca, iniciando en las hembras y machos desde los 5 meses y los primovacunados (primera vez que se vacunan) debe recibir un refuerzo a los 30 días.

En resumen, la leptospirosis es una peligrosa enfermedad infecciosa, causada por una o varios serovares de Leptospira Interrogans, patógenos para el hombre y la mayoría de las especies domésticas y salvajes. La sintomatología y el daño dependerán de si el serovar involucrado es o no adaptado al hospedador. Existen otros agentes y causas no infecciosas que pueden producir sintomatología similar, incluyendo el aborto y ya han sido discutidas en números anteriores, pero que debemos descartar antes de emprender una acción específica. Leptospira no solo produce abortos, sino también infertilidad, el toro puede ser un factor importante en la diseminación de la enfermedad. Existen varias medidas que nos ayudan a prevenir la enfermedad y varias vacunas comerciales que nos ayudan a controlar y limitar el daño y la diseminación de la enfermedad. Es importante iniciar la vacunación desde temprana edad para incrementar la resistencia en la medida que los animales crezcan antes de entrar a servicio.
P&N

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