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Ing. Agr. MSc. Pedro Rodríguez M.

NIM

Un árbol que controla plagas

 

A lo largo de la evolución de la agricultura y la cría, el hombre siempre ha utilizado especies de planta que lo ayudan a controlar a los tipos de insectos y otros formas del reino animal, que son enemigos de las plantas cultivadas o de los animales domésticos. Desde luego que dichas especies de plantas, poseían o poseen características especiales en su constitución bioquímica que le daban esa propiedad especial de controlar plagas. En el trópico y concretamente en el Caribe se conoce el caso del Tabaco, usado por los indígenas para proteger sus siembras; la nicotina le da al tabaco la propiedad de biocida natural.

Es de suponer, como lógico, que en otras latitudes del mundo habrá otras especies vegetales también utilizadas por los humanos para proteger sus cultivos, que sin contaminar el ambiente, fueron un apoyo importante en el propósito de cada día, producir mayor cantidad de alimento para una población que crecía a una velocidad acentuada.

Con la extracción del petróleo la humanidad ha sufrido una revolución mecánica y tecnológica desde las últimas décadas del siglo XIX hasta la actualidad. Con el desarrollo de la refinación de ese hidrocarburo, se consiguieron diversidad de productos desconocidos hasta ese momento y cuya utilización o aplicación se iba detectando tiempo después.

Entre estos numerosos productos, se encuentran los ahora llamados agroquímicos, los cuales en su forma de insecticidas, fungicidas, herbicidas y fertilizantes permitieron un auge inesperado de la producción agrícola en varios continentes y países, salvando así a la humanidad de los desastres que por escasez de comida (hambrunas) habían predicho numerosos especialistas a mediados de los 1800.

Hoy por hoy se sabe que dichos agroquímicos, a veces llamados biocida, le hacen, como en efecto se ha comprobado en la práctica un daño profundo al normal comportamiento de la vida tanto en la tierra como debajo del suelo, en las aguas corrientes, en los mares, lagos y cualquier otro biosistema donde los productos obtenidos del petróleo llegasen de forma deseable o accidentalmente.

Si bien los agroquímicos aparecieron por los años 40 del siglo pasado, tuvieron un apogeo que posiblemente hoy esté ocurriendo, pero ya hay una fuerte tendencia, muy extendida a nivel mundial para reemplazar su uso por productos naturales, no contaminantes y que si son de menor costo y no tóxicos para el hombre, mejor aún.
Así se encuentra que en varios centros de investigación se está trabajando con especies de animales, con tipos de hogo y con variedades de planta que están demostrando ser efectivos en el control de plagas que parasitan las especies de valor alimenticio para el hombre. Es lo que se denomina control biológico y actualmente es una actividad que está en franco auge y que comenzó tímidamente por los años 1960. Es muy conocido el caso de la producción a nivel de laboratorios de especies de hongos que controlan larvas de mariposas dañinas, la producción de especies de avispas que realiza igual función. Estos predadores, igualmente hace años se están produciendo y aplicando a nivel comercial en caña de azúcar, en maíz y algodón entre otros cultivos.

Existen ventajas en su aplicación, pero su mayor propiedad, es que no contaminan el agua, ni el suelo, no matan ni intoxican especies diferentes para cuyo control se aplicaron, y desde luego su manejo en la aplicación no es preocupante, ya que no son tóxicos al ser humano. Se espera que por corrientes ecologistas que actualmente ocupan y preocupan al mundo, se disponga en el campo de la agricultura con la fundamental ayuda para el biocontrol y del uso de predadores naturales, para que la producción de los alimentos que cada día se consumen no conlleve a la aniquilación del medio ambiente como venía ocurriendo en los últimos años.
En ese empeño por realizar actividades de producción no contaminante, en el trópico se dispone de especies vegetales que poseen componentes que naturalmente son tóxicos para especies animales que interfieren con la eficacia de producción que la actividad del agro requiere.

Ya es conocido el caso del tabaco en el control de insectos dañinos mediante su contenido de nicotina; el caso del clavel de muerto o taguetes en el control de nematodos del suelo; el árbol de paraíso como planta usada en el control de insectos, especialmente en su estado larval.

De estas tres especies vegetales nombradas y de todas en general sobresale una especie por su efectividad como insecticida biológico, por su diversidad de uso en el agro, por su facilidad para prepararlo y por la facilidad con que se reproduce en nuestras condiciones de trópico y especialmente en Venezuela; este es el árbol del Nim o Neem; científicamente se denomina “Azadirachta indica” (A. Juss).

Lo vemos con frecuencia en las avenidas de las diferentes ciudades, en las cercanías de viviendas, siempre propagado por en hombre, ya que es una especie traída de la india, de donde es originario. En ese país Asiático se le conoce y se usa desde hace siglos. En las actividades de producción agrícola tiene usos como insecticida como fertilizantes del suelo y como repelente de chupadores de sangre.

En medicina humana también es eficiente en el control de algunos parásitos intestinales, en cosmetología en cremas y jabones. Existen empresas que producen derivados del árbol de Nim a nivel comercial y exportan a diferentes partes del mundo; entre ellas se encuentra la Greneem Oil que funciona en la india y se encuentra en el sito Web www.greneem.com, donde se pueden despejar las dudas de muchos datos y propiedades del árbol y los productos que la empresa produce y comercializa.

Así ofrecen el aceite de Nim como un biopesticida, no tóxico para los humanos y otros seres vivos biodegradable, no desarrolla resistencia en el insecto dañino que se desea combatir y menos costoso; el Nim posee propiedades de insecticida, acaricida, nematicida, fungicidas y también puede ser usado como fertilizante foliar. El ingrediente activo de este producto y que se extrae de la planta se denomina “Azadirachtin” y otros 490 componentes llamados en su conjunto liminoides, los cuales les confieren a este vegetal las propiedades ya mencionadas.

Industrialmente, se extraen los principios activos de las partes de la planta mediante presión, quedando una parte de residuo sólido llamados “torta” o “Greeneem Neen Cake”, que es ofrecido y comercializado como fertilizante orgánico, acondicionador del suelo y repelente de insectos dañinos que viven en el suelo y además controla los nematodos que dañan las raíces de muchas plantas cultivadas.

En vista de que estos productos no están disponibles en nuestras casas comerciales se hace referencia a un artículo sobre el “Gusano Cogollero” en el maíz, escriben dos investigadores Francisco Negrete Barón y José Morales Ángulo del centro de investigación Turipana, en el cual explican cómo preparar manualmente o artesanalmente el extracto de Nim ya sea de sus hojas, de su fruto maduro o de sus frutos secos, obteniéndose así el producto que luego será asperjado al maíz atacado por cogollero. En el campo pecuario en Barinas, hay productores que desde hace años lo realizan y se tienen referencias con ganado en el control de garrapatas. P&N