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El Huevo de Avestruz

 
Gian Franco De Filippo

Al hablar de avestruz no podemos describir el asombro y la imaginación vuela tanto que recordamos la era de los dinosaurios, sentimos gran curiosidad por ésta ave, su tamaño, su comportamiento, su alimentación, sus productos como la carne, el cuero, las plumas y los huevos. Aunque hace 7.500 años atrás ya los egipcios aprovechaban los productos del avestruz según cuentan de una pintura hallada en Tebas donde muestra a un cazador que lleva a un avestruz atado del cuello junto a otro que lleva un manojo de plumas y una cesta con huevos. Es en estas últimas décadas cuando se ha extendido y consolidado la crianza de ésta imponente y beneficiosa ave a nivel mundial. Cualquier criador de avestruz se fija como meta realizar el ciclo de producción completo: producir huevos, incubarlos, obtener polluelos, levantarlos y venderlos como futuros reproductores o sacrificarlos para aprovechar su carne, cuero, plumas y demás subproductos, pero, para llegar a esa meta hay que cumplir responsablemente con cada etapa de dicho ciclo.

La primera etapa de todo ese ciclo es que las aves estén en edad reproductiva y comiencen la producción de huevos, por supuesto que el éxito en esta etapa del ciclo lo va a determinar el manejo que uno le dé al huevo. Aunque para que exista un éxito total en la cría de avestruces, es necesario aprender sobre el cuido y manejo de las aves, también se necesita tener todas las instalaciones aptas como lo son sala de desinfección, sala de almacenaje de huevos, sala de incubación, sala de nacimiento, corrales para polluelos menores de dos meses, corrales para polluelos mayores de dos meses, corrales de levante y engorde, sala de sacrificio, así como también cumplir con todas las normas sanitarias que esto conlleva.

El huevo de avestruz es la mayor célula individual que se conoce, un huevo de tamaño medio puede oscilar entre 1.300 y 1.700 gramos, y sus dimensiones rondan los 13 x 16 cms siendo su coloración crema-beige, el espesor de la cáscara es de aproximadamente 2 milímetros y el contenido de dicho huevo comparando con el de gallina es de aproximadamente 24 huevos. Aunque el huevo de avestruz se destaca por ser el de mayor tamaño entre las aves, no se destaca comparando su tamaño al peso vivo de ésta, ya que equivale apenas entre el 1,3 - 1,5 % del peso de un avestruz adulto, si se compara por ejemplo con un huevo de gallina de 60 gramos éste corresponde al 3 - 4 % de su peso corporal, esto quiere decir que si el avestruz quiere poner un huevo en igualdad de condiciones que el que pone una gallina éste debería pesar unos 3 o 4 kilogramos. Este gran tamaño del huevo constituye una ventaja para adaptarse al medio natural y también puede ser útil durante el proceso de incubación artificial.

Ahora bien, para la producción idónea de mayor cantidad de huevos y de polluelos en un criadero de avestruces es de una hembra y un macho por corral ó dos hembras por cada macho, pero, mas de dos hembras por macho es poco productivo, ya que disminuye considerablemente la fertilidad de los huevos.

MANEJO DE LOS HUEVOS ANTES DE LA INCUBACIÓN

Recolección y transporte


Una vez que el avestruz ha puesto un huevo se procede a la recolección y transporte del mismo.

Los avestruces normalmente ponen los huevos a últimas horas de la tarde y deberían ser recogidos lo antes posible; los huevos que permanecen toda la noche en el nido pueden enfriarse, atrayendo bacterias a su interior a través de los poros.

La limpieza de la cáscara de los huevos que han sido contaminados internamente tienen poca utilidad y se reduce el índice de viabilidad de los mismos.

Los huevos que permanecen en el nido durante varios días están sometidos a variaciones extremas de temperatura, en particular cuando están expuestos directamente a la luz del sol; el resultado es un alto porcentaje de mortandad embrionaria precoz.

Se recomienda no recolectar los huevos del nido con las manos directamente, para evitar el riesgo de contaminación, es aconsejable utilizar guantes de látex desechables (y sustituirlos para cada huevo) o como se hace en la mayoría de los criaderos, que es utilizar bolsas de plástico esterilizadas, y dando la vuelta a la bolsa, se cubre el huevo, se coloca la bolsa al derecho, y se puede meter el huevo directamente en el cajón de transporte.

De esta manera, cada huevo está protegido mientras que se lleva a la sala de desinfección. El cajón de transporte deberá estar almohadillado para evitar que los huevos reciban golpes o movimientos muy bruscos. Es aconsejable identificar los huevos cuando son recolectados.

El número de corral, el número de la hembra, o identificación de los padres son necesarios para poder evaluar la productividad y pueden ser escritos con lápiz en la cáscara, o bien en la bolsa de recogida, y una vez desinfectado el huevo.

Limpieza y desinfección de los huevos

Se cepilla el huevo seco delicadamente con un cepillo de cerdas muy suaves para eliminar la suciedad en general, especialmente de las aperturas de los poros, sin destruir la cutícula.

Se rocía la superficie del huevo con una capa muy ligera de un desinfectante de huevos de gallina y posteriormente se seca, mediante unos ligeros toques con toallas de papel, ya que un huevo húmedo o mojado es un foco de atracción y crecimiento de bacterias.

Si el huevo estuviese muy sucio, con barro, según se va rociando, se va limpiando la suciedad con otro cepillo muy suave. El gas formaldehído, aunque es efectivo como fumigador, es extremadamente irritante tanto para las membranas humanas como para las aviares, es cancerígeno y dañino para el medio ambiente. Puesto que existen alternativas seguras y efectivas, está contraindicado el uso de la fumigación por gas formaldehído.

A continuación, se localiza la cámara de aire con una pequeña linterna que se adapte a la superficie del huevo. Con la habitación a oscuras, se va moviendo la linterna, pegada a la cáscara, por cada extremo del huevo hasta que se observa un círculo de color más claro, que es la cámara de aire. Una vez localizada ésta, se marca el lugar con un lápiz para poder colocar el huevo a partir de ese momento con la cámara de aire para arriba, y así se evitan equivocaciones durante la incubación. Por último, se introduce el huevo en la sala de almacenamiento.

Almacenaje

El hecho de almacenar los huevos no sólo facilita la rutina de la incubación, sino que es beneficioso para el correcto desarrollo del embrión y para los polluelos, para que estén en un grupo juntos, y no se estresen al sentirse solos.

Los huevos se pueden almacenar sin perjuicio para ellos durante una semana entre 12º y 18º C, pero la viabilidad se reduce significativamente si permanecen 2 semanas.

Según un reciente estudio realizado en la Universidad A&M de Texas, USA, el tiempo óptimo de almacenamiento está situado en torno a los 4 días, y a partir del 10º día se observa un importante descenso de la viabilidad de los huevos.

De los factores antes descritos y analizados podemos observar que la adecuada ejecución de estos conlleva a altos niveles de productividad en cualquier criadero o granja dedicada a la producción y manejo de avestruces. P&N

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