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Alimentación y manejo de Bucerros

Ing. José López Álvarez; Dr. C. Orlando Fundora Sancház; Ing. Jazmín Florio

Este artículo se realiza con el objetivo de brindar informaciones acerca del sistema de alimentación y manejo de los bucerros, y como influye el mismo en la eficiencia productiva de la masa bufalina, partiendo de la importancia que reviste la explotación de esta en nuestros países. La misma esta asentada en la fundamentación de experiencias prácticas de diversos autores y productores, los cuales con el objetivo de mejorar sus producciones y aumentar sus ingresos, han puesto en marcha una serie de estrategias de alimentación y manejo que facilitan y complementan el desarrollo de la especie.

 

Reggeti et al, 1998 planteó que la clave para garantizar la funcionabilidad de un rebaño ganadero, está basada en las formas en que se tratan a los animales, el tipo de instalación a usar, el estado fisiológico de los potreros y la preparación del personal que en el participa.

 

Generalmente en los sistemas de producción de leche de búfalos (Bubalus bubalis) la crianza del  bucerro, en sentido general, es uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta, puesto que el desarrollo adecuado en las etapas iniciales de su vida, garantiza la eficiencia productiva de la ganadería bufalina, indicadores que son evidentes durante su posterior comportamiento y desarrollo.

 

En Cuba y en otras regiones del mundo donde se lleva a cabo la explotación del búfalo con doble propósito, se emplea el sistema de manejo y alimentación similar al de los bovinos, aunque se abusa con relación al suministro de alimentos de bajo valor nutritivo y digestibilidad en esta especie animal, debido a las particularidades de esta especie que le permite un mejor aprovechamiento de los alimentos de baja calidad nutricional. Sin embargo, los búfalos son tan selectivos como el resto de los rumiantes, por lo que se les debe garantizar alimentos de calidad para lograr buenos resultados productivos.

 

Por las razones anteriormente planteadas, el presente artículo tiene como objetivo brindar información acerca del sistema de alimentación y manejo de los bucerros, y como influye el mismo en la eficiencia productiva de la masa bufalina.

 

Sistema de alimentación de los bucerros:

 

La alimentación es uno de los aspectos más importantes a nivel de producción y reproducción. Las deficiencias de energía o la suplementación mineral incorrecta o irregular, puede producir en estos animales jóvenes trastornos que tienden a repercutir en la productividad de la masa bufalina (AsoBufalo, 1995).

 

El bucerro, por un período de por lo menos 10 días debe permanecer con su madre, para que consuma suficiente calostro, y además, para evitar problemas de rechazo de su madre, principalmente en hembras de primer parto, posterior a este tiempo se le deja un cuarto de la ubre para su consumo (García y Planas, 2002,  bien sea con la madre ó se le asigna crianza a toda leche con nodrizas, es decir búfalas paridas que crían a su becerro y hasta tres más.

 

Posterior a los 21 días aproximadamente, el bucerro esta  en la capacidad de consumir pastos, forrajes y piensos preparados ò mezclas alimenticias (AsoBufalo, 1995). Este tipo de alimentación se debe llevar a cabo hasta el momento del destete, donde posteriormente tendrá una alimentación a base de pastos y sales minerales  hasta que alcance el peso adecuado, bien sea para matadero o para reproductor, al igual que las hembras que serán el pie de cría para la explotación.

 

Es importante señalar que si se les suministra alguna mezcla alimenticia a base de harinas o materias primas pulverizadas, estas deberían mezclarse con melaza diluida la cual no sólo serviría de saborizante sino también de aglomerante para evitar que las partículas le generen daños al aparato respiratorio del bucerro.

 

Gusmão, (2003),  plantea que en la alimentación de bucerros hasta los dos meses de edad, la fibra no debe de estar presente, ya que el aparato digestivo del becerro no está apto para extraer los nutrientes de la fibra, esta ingesta también puede disminuir el consumo de los concentrados.

 

Sistema de manejo de los bucerros.

En el bucerro recién nacido, se procede primeramente a pesarlo, una vez pesado se identifica con tatuaje en la oreja; el tatuaje lleva el número del año y el número de serie que corresponda al animal. Se recomienda el uso de tinta verde.  Seguidamente se le puede colocar arete, el cual lleva el número del bucerro y el número de la madre; el sistema más recomendable es el de piquetes en la oreja. (ACB, 2004)

La cura del ombligo es necesaria, puesto que el bucerro es susceptible a padecer de ataque de agentes patógenos, por lo cual se debe mantenerse una vigilancia mínima al recién nacido, porque la mortalidad es alta cuando no se presta atención a esto. (ACB, 2004.  García y Planas, 2002).

Cuando el bucerro tenga 5-8 días, se procede al descorne. Esta labor se realiza a las hembras y a los machos. La faena consiste en localizar el botón corneo quemando la zona donde se localiza. Esto se logra calentando al rojo vivo el hierro destinado para este fin (topizador); primero se corta el botón y luego se cauteriza con el hierro candente, teniendo en cuenta que en los bordes del botón se encuentran el mayor número de células germinativas y que si estas no se queman, posiblemente en un futuro se volverán a reproducir, quedando el animal con un aspecto inadecuado. (ACB, 2004). Por esta razón, no se puede pasar más de 8 días sin realizar esta tarea. 

 

La pomada cáustica o descornadota que se le aplica a nivel de los botones córneos a los becerros no es efectiva en el caso de los bucerros por cuanto estos tienen botones córneos más duros.

La desparasitación es otra de las prácticas de manejo aconsejables, ya que el bucerro se amamanta de la ubre en condiciones higiénicas desfavorables, debido al hábito de esta especie de revolcarse en el lodo. El becerro debe desparasitarse, atendiendo a las pruebas coprológicas efectuadas. En muchos rebaños bufalinos se tiende a desparasitar a los bufalos jóvenes cada 4 meses y a los adultos cada 6 meses.

Mantenidos en régimen de pastos, los bucerros se pueden destetar a los 8 meses de edad, dependiendo de su desarrollo corporal y del estado de la madre y el estado de la lactación de esta. Los bucerros y bucerras en ordeño alcanzan un peso al destete de 180 y 170 Kg . respectivamente, mientras que en amamantamiento libre, pueden alcanzar 250 Kg . (AsoBufalo. 1995) 

En este momento se deben marcar con hierro candente en la pierna y números grandes. Luego serán llevados a potreros bien pastados y lejos de sus madres a fin de que no se vayan nuevamente con ellas; al destete deben separarse ambos sexos, para realizar la selección de los futuros sementales y hembras de cría. (García y Planas, 2002).

 

La práctica de la castración se ha visto innecesaria, ya que los búfalos que se destinen para sacrificio deben estar cebados antes de los tres años. Algunas personas recomiendan castrar los animales de trabajo, sobretodo si hay hembras en las cercanías.  De lo contrario parece que no es necesario.

El amansamiento es muy importante dado a que esta especie es muy receptiva al buen trato, tienen gran capacidad de recordar y pueden desarrollar conductas que afectan su rendimiento. (Sánchez, 1999). En la facilidad del amanse influyen factores como raza, temperamento individual, condición física y la pericia, paciencia y persistencia del amansador. (ACB, 2004). Esta tarea comienza durante el ordeño, si no se realiza ordeño, los bucerros se separan del resto de ganado y se llevan a un corral o potrero.

La etapa inicial es la familiarización del bucerro con la gente que maneja el hato. Si es en el ordeño con el simple contacto con el trabajador es suficiente.  De lo contrario se entra al corral todos los días para que se familiarice con la gente; se le coloca un cabezal de lazo permanente a los siete días se amarra y baña con manguera durante otros siete días, ya que con esta práctica el animal se tranquiliza (ACB, 2004). Con el empleo de esta técnica el animal se acostumbra a la presencia de personas.

 ACB (2004), plantea que, para facilitar el manejo, se puede colocar una argolla en la nariz del animal. Esta debe ser en lo posible de cobre, para evitar que se oxide y provoque infecciones posteriores.

 

Conclusiones:

La base para garantizar la eficiencia productiva de la masa bufalina esta en el empleo correcto del sistema de alimentación y manejo de los bucerros, siendo estos la garantía para el desarrollo de la ganadería de búfalos, por lo que es de gran importancia para los productores, investigadores, técnicos y personal que laboré con estos animales conocer acerca del manejo y alimentación de los bucerros. P&N

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